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15.7.08 _ Érase |
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Cuando el corte de energía apagó el televisor y Paulo tuvo que contentarse con mirar por la ventana, apareció la Maura, con una bolsa llena de cajas de leche, caminando por la acera como sobre una pasarela o como si el piso fuera gaseoso. Paulo la descubrió y deseó que la Maura fuera feliz, que tuviera muchos años de hermosura, que nunca la agobiaran las deudas, ni le faltara trabajo ni talento, que se casara con alguien que la respetara y amase, que no tuviera hijos con enfermedades congénitas o degenerativas y que, cuando finalmente muriera, se viera realizada y rodeada de cariño. Paulo deseó cada una de estas cosas metódicamente, escrupulosamente, de modo que ahora sí podía correr a la calle y ejercer su derecho pleno de abordar a la Maura, ayudarle a cargar su pesadísima bolsa y decirle que te amé desde el momento en que te ví. |
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